miércoles, 3 de febrero de 2010

LA MALA PRENSA

LA MALA PRENSA

Por: Iván Delgado M.

Lamento en realidad que los medios no haya publicado mi carta, relacionada con el verdadero derecho que tenemos los ciudadanos a la libertad de opinión, donde expresé, asumiendo la prerrogativa de escribir con plena libertad, mi inconformidad con la campaña mediática agresiva y tendenciosa implementada por los medios de comunicación, que confunden y distorsionan a la opinión pública.

Pensando que éstos eran demócratas defensor de la libertad de expresión, esperé publiquen mi carta con comentarios orientadores al respecto, para estimular el sano debate y la inteligente controversia salvadora de dogmas y verdades reveladas; pues sostengo -sin temor ha equivocarme- que "la cesura neoliberal estrangula el análisis y la reflexión, a través de una cultura de masas cuyo fin es provocar un estado emocional colectivo, efecto de la masificación y la cosificación del receptor". Pienso, entonces, que aún es válido apelar al buen juicio y al sano discernimiento, para contribuir al engrandecimiento de la patria que, sin eufemismo, debe ser de todos. Como comentario adicional, sostengo con firmeza que la prensa lamentablemente no cumple a cabalidad su rol patriótico y cívico, y más bien asume la sesgada libertad de empresa.

Estoy convencido que el cuestionamiento a la mala práctica periodística no es de ahora; pues el famoso filósofo alemán Hegel en su época fustigó a la "miserable subjetividad de la mala prensa, que tiende a corroerlo todo".

Es necesario recordar que la manipulación mediática es una vieja práctica propia de los monopolios de la información, cuyos dueños ejercen el "derecho" a la libertad de empresa con inaudito desparpajo y con colosal inmoralidad, para afianzar ese capitalismo "salvaje" y "cínico" que nos explota y nos oprime.

Firmemente, considero oportuno recordarles a los ecuatorianos, que "los monopolios de los medios de comunicación no sólo lleva a la uniformación cultural, sino que abre la puerta a nuevas formas de manipulación política". Prueba de ello es la campaña soberbia, millonaria y desesperada en contra de una ley de medios que busca regular la libertad de información a través de la verificación, la contrastación y la responsabilidad ulterior de los emisores de mensajes, noticias y opiniones. Así como establecer un equilibrio entre los medios privados, medios públicos y me dios comunitarios.
El terrorismo mediático ejercido por los monopolios comunicacionales es parte de una nueva forma de poder, llama do poder invisible, que pretende ahora sin tapujos mantener y afianzar más su hegenomía para limitar el avance de nuevas formas de participación democrática en beneficio de toda la ciudadanía que intenta construir una patria nueva, equitativa y soberana.

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