lunes, 5 de diciembre de 2011

LA CUMBRE LATINOAMERICANA

 IVÁN DELGADO MARTÍNEZ

Se tiene previsto para el 2 y 3 de diciembre la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC), que prescindirá, para restarle prerrogativas a la OEA que es considerada MINISTERIO DE LAS COLONIAS, de la terrible presión imperial, donde las Estados Unidos y Canadá han ejercido hegemonía para manejar a su antojo las decisiones de la  OEA, en beneficio de sus particulares intereses hegemònicos en detrimento del Sur dependiente y mal llamado subdesarrollado.

La Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que se llevará a cabo en Caracas, Venezuela, siguiendo el espíritu libertario bolivariano, será certeza (más que simple intención) de que los pueblos de Sur América y el Caribe han llegado a la madurez política, económica, social y cultural para decidir su destino y construir, ahora  si, su segunda y definitiva independencia como lo soñaron sus mártires y sus líderes.

La participaciòn total de todos estos paìses continentales e insulares situados al Sur del Río Grande hasta la Patagonia, para intentar constituir un organismo que responda a los retos y exigencias históricas para superar la pobreza y la exclusión, será respuesta frontal y contundente de que estamos listos para superar viejos complejos que nos atan a la coyunda del imperio con todas implicancias.

Como aporte a la estrategia, de manera preparatoria el Consejo Suramericano de Economía y Finanza de UNASUR se reunió en Buenos Aires, Argentina, para definir acuerdos para desdolorizar el comercio regional y ya, como fue anunciado, se puede definir proyectos de infraestructura para sea financiado por el Banco del Sur, como una forma de  establecer una nueva arquitectura financiera para la región.

Este viejo anhelo de una América Latina y el Caribe política y económicamente unido, que se remonta al boicoteado Congreso Anfictiònico y las permanentes luchas por la Patria Grande, por Nuestra América, etc., se está cristalizando a pesar de la política hegemònica del "Norte brutal y revuelta..." que nos impuso su política del garrote, su diplomacia del dólar, etc.; puesto que se viene diciendo que "América está enferma de un destino (El Destino Manifiesto) que  forjaron en Washington".

Portoviejo, 28 de noviembre de 2011

¿A DÓNDE VAN LOS IMPUESTOS?


IVÁN DELGADO MARTÍNEZ

Los sectores poderosos (los im-exportadores, comerciantes, industriales y banqueros) sostienen con mucha malicia que los impuestos sirven, de manera preferencial, para engordar la caja fiscal que se utiliza para solventar el gasto dispendioso con fines netamente electoralistas y clientelares. Por esta razón, y escudados en falaces argumentos, justifican su falta de cultura tributaria y su proverbial tendencia evasora, cuando en realidad el cobro de tributos es un mecanismo que se remonta en la historia y por el cual se dice que "el impuesto es la deuda común del ciudadano, y el precio de las ventajas que la sociedad proporciona".

Es cierto que tradicionalmente gobiernos antipopulares y de derecha, casi siempre aliados a la oligarquía, al poder mediático y demás poderes fàcticos, han recurrido al manejo y uso inescrupuloso de los tributos; al no cobro de impuestos y a oponerse a nuevas reformas impositivas, bajo el peregrino criterio de que se atenta contra la propiedad privada y la inversión nacional y extranjera que es el motor del desarrollo; pero no dicen que mediante estos mecanismos de política fiscal es como un Estado moderno es capaz de proporcionar obras, bienes y servicios para mejorar la vida en plenitud.

Como contrapartida a estos sinuosos argumentos se plantea que la debilidad del sistema fiscalista es uno de los principales escoyos para impulsar el desarrollo y la equidad social redistributiva; por esta razón es que el recetario de la utopía neoliberal -que promueve el achicamiento del Estado, hasta convertirlo en un musculoso enano fisicoculturista- busca a través de la mano invisible del mercado la existencia de un libre mercado como regulador de la actividad económica; y los impuestos, que deben existir a su criterio y albedrío, no deben fundamentalmente contraponerse a la sacrosanta ideología neoliberal.

La oposición a toda actividad que vaya encaminada a recaudar  eficientemente por parte del Estado, para fines que tengan que ver con políticas redistributivas de de la riqueza, es vista por la burguesía y sus agentes corporativos como dañinos a los intereses de todos aquellos acostumbrados a socializar las pérdida y a privatizar las ganancias. Siendo asì es bueno saber -puesto que en el Ecuador actual se construyen carreteras, hidroeléctricas, plantas petroquìmicas, aeropuertos, puertos marítimos escuelas, vivienda, etc., etc.- QUE LOS IMPUESTOS SIRVEN PARA CONSTRUIR LA EQUIDAD SOCIAL EN EL PAÍS.

Portoviejo, 2 de diciembre de 2011