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miércoles, 19 de septiembre de 2012

¡ALERTA!

                 ¡ALERTA!

A lo largo y ancho del país ya se organizan clubes electorales, cofradías de oportunistas y galladas de adulones, con el propósito determinante de ganar espacio en el tablero político y con miras de ser tomados en cuenta para tal o cual propósito. Unos, los más "iluminados", para postular como candidatos o para los altos puestos de gobierno; otros, con vocación de amanuenses, listos para sus papeles secundarios en esto que todavía se llama feria electoral, propia de la democracia formal representativa donde se cotiza el favor popular con inaudito desparpajo.
De estas perversas prácticas políticas no se salvan ni siquiera los partidos y movimientos honestos -aquellos que definen un marco ideológico preciso y un orden ético concreto- que están dispuestos a construir un orden nuevo dentro de la democracia participativa, deliberativa y protagónica. Entre ellos, Alianza País (o mejor dicho los oportunistas que nunca faltan) que tiene como responsabilidad el rol histórico de edificar una patria altiva y soberana dentro del denominado Socialismo del Siglo XXI. Lamentablemente esta ideología hasta ahora resulta poco analizada y debatida por las bases que al final de cuentas son las que motorizan la historia.
Sobre todo -insisto- no se salvan de esto los "líderes" de tercera y cuarta categoría, porque especialmente ellos, que asoman como redentores, irresponsablemente responden a los vicios burgueses como el subjetivismo y el oportunismo grosero que irrita a los ciudadanos honestos y transparentes que votan por una propuesta de cambio y son engañados. Y que de manera frontal, como corresponde, deberían ser aliados incondicionales a la revolución ciudadana y del socialismo libertario.
Es por ello que los ciudadanos debemos mantenernos centinelas para que no "se perfeccione el funeral de la democracia" y que las elecciones deban ser mecanismos para afianzar la institucionalidad, la seriedad política y el fortalecimiento de la economía para servicio de todo un país que no puede perder la esperanza. De resultar de otro modo, es decir que triunfe los rezagos de la partidocracia, seguramente volveríamos a viejas formas disolventes y delictuales de triste recuerdo para los ecuatorianos.

                     POR: IVAN TIMOSHENKO DELGADO MARTINEZ

jueves, 5 de mayo de 2011

EL PARTIDO DEL PUEBLO




POR: IVÁN DELGADO MARTÍNEZ

¿Cómo se explica PAÍS o ALIANZA PAÍS durante más de tres años no haya podido articular un partido movimiento político sólido, ideológicamente definido y nacionalmente orgánico para hacer frente a los rezagos de la partidocracia y de los mass-media que el su agonía da peligrosos coletazos?

¿Cómo es posible este gobierno, nacido de la rebelión de los "forajidos", no haya tenido la entereza de articular un movimiento orgánico de contenido ideológico, con un proyecto político de largo aliento y con capacidad de movilización para contribuir con la REVOLUCIÓN CIUDADANA y con el poco o casi nada debatido SOCIALISMO DEL SIGLO XXI?

Éstas, al igual que otras importantes, son las preguntas obligadas, que clamorosamente se hacen los ecuatorianos preocupados por la falta de una organización política adecuada a los tiempos, que de respuestas claras a las exigencias de los ecuatorianos dispuestos a contribuir con el proceso de cambio democrático en este CAMBIO DE ÉPOCA, para que se cumpla aquellos de que la REVOLUCIÒN CIUDADANA YA ES DE TODOS.

Es explicable -entonces- que muchos no se sientan incluidos y participantes de esta actividad, cuando no son parte en la construcción de un proyecto de cambio. Democráticamente no deliberan, no cuestionan, orgánicamente no aportan, no deciden, etc. y sólo pasivamente reciben beneficios. En estas condiciones los ciudadanos podemos apenas considerarnos "clientela" o simplemente "asistidos sociales"; cuando en realidad queremos ser parte de la construcción dinámica de un gran sueño.

De persistir esta forma tradicional de ejercicio político en la construcción de un proceso nuevo de cambio rápido, radical y profundo, como lo quiere y así lo expresa el presidente Correa, seguramente este proceso durará el tiempo que el líder tenga la capacidad de manejar la emocionalidad popular y las condiciones objetivas y subjetivas sean favorables. Esperamos urgentemente un cambio de rumbo radical, consciente de que el liderazgo de Correa es indiscutible y necesario, hasta cierta medida, para impulsar y radicalizar la revolución ciudadana en ciernes.

Estoy convencido que construir un partido de masas que exprese y resuelva las contradicciones entre poderosos y oprimidos (entre imperio y colonia, entre democracia real y poliarquìa, etc.) es lo que espera la ciudadanía cansada del poder oligárquico, del populismo manipulador y de los poderes invisibles que han saqueado al Ecuador. No queremos ser parte de una organización política de dirigentes ricos con clientela de pobres y menos someternos a la voluntad de líderes improvisados que no han pasado, como dijo Rodrigo Borja, un mínimo de control de calidad.

Si estamos dispuestos, a plena voluntad, del PARTIDO DEL PUEBLO, así como lo concibió Alejandro Román, que luche por acabar con las hondas disparidades distributivas y las profundas injusticias sociales que hacen que hacen del hombre lobo del hombre.

Portoviejo, 5 de mayo de 2011